Antes del apagón es una editorial artesanal que surge sin grandes ambiciones ni económicas, ni literarias, ni culturales. Casi que no sabemos bien para qué surge pero intentaremos esbozar algunos puntos que la justifiquen:
Porque consideramos que el libro es el objeto más hermoso jamás creado por la civilización humana.
Porque desde que se dejaron de hacer pergaminos, hace unos cuantos siglos, los libros no han alterado en casi nada su tecnología. Siguen siendo unas hojas dobladas cocidas entre sí y un par de cartones que las rodean.
Porque el libro digital es muy útil pero sirve más que nada para estudiar o chequear qué libro merece ser olfateado. Fuimos fundamentalistas del e-book pero ahora nos volvimos adultos y tenemos nuestras mañas.
Porque esta locurita de dejar la cultura humana a merced de unos cuantos servidores y discos rígidos en esa entelequia ridícula llamada la nube nos tiene que agarrar prevenidos para cuando queden obsoletos todos los artefactos. La gente del cine ya se está avivando y empezó a pasar a celuloide todas aquellas películas que durante el siglo XXI sólo se hicieron en formato digital. Queremos volver a los formatos físicos para que nuestros nietos no crean que sólo teníamos suscripciones a cosas intangibles.
Porque cada dos siglos hay una tormenta solar que desactiva todos los dispositivos electrónicos. Durante la última, en el siglo XIX, sólo había telégrafos y no alteró demasiado a la humanidad. La próxima será un caos y por eso queremos estar preparados para el refugio de la letra impresa. O por lo menos con los libros que nos gustan y que podamos imprimir antes de que nos volvamos unos copistas a mano del siglo XII
Porque no queremos que los arqueólogos del futuro descubran que dependíamos de unos discos de aluminio magnetizados en dónde teníamos toda la información del planeta.
Porque venimos del mundo de la tecnología, vimos crecer al monstruo digital con fascinación y lo usufructuamos lo más que pudimos (y lo seguiremos haciendo para la difusión y parte de los procesos) pero ahora nos volvimos nostálgicos de lo analógico.
Porque, si bien consideramos que la música es el arte superior, la letra escrita sigue siendo inmaculada y la técnica humana no ha alterado su esencia. Otras artes han sido embellecidas o surgidas por la técnica: no existiría la música de los 80’s sin el desarrollo del MIDI; no existiría el cine sin la invención del cinematógrafo; el arte digital tiene colores en 64bits que ningún óleo podrá emular; la iluminación le dió al teatro un vuelo hermoso; y así sucesivamente. Pero ya sea en la piedra, con tinta china o con el sistema qwerty de los teclados, la escritura sigue siendo el pensamiento humano pasado a signos.
Porque es maravillosa la manufactura de un libro artesanal y hacer tiradas cortas nos permite escapar de la exigencia capitalista de tener que vender un montón de copias para justificar su realización.
Porque las inteligencias artificiales generativas nos deprimieron en 2022 pero después descubrimos que todavía les falta muchísimo para que logren una combinación de signos que generen un arte nuevo o una nueva forma de arte. Las combinaciones son infinitas, sólo con las letras A, C, G y T del código genético tenemos todas las formas de vida que han existido sobre la tierra.
Porque el árbol es más noble que el silicio.
Porque creemos, como Stevenson, que la mentira se imprime a diario y la verdad descansa en los anaqueles.